Tumba Real

Aunque esta edificación no se encuentra situada exactamente en la Plaza Sagrada tiene sin embargo una gran importancia y está muy ligada al significado sagrado que este emplazamiento poseía para la ciudadela del Machu Picchu. La Plaza Sagrada alberga las construcciones más importantes para esta civilización, considerándose desde el punto de vista espiritual y religioso, las cuales son los dos templos más importantes de esta ciudad: el Templo de las Tres Ventanas y el Templo Principal.

La Tumba Real del Machu Picchu posee un carácter similar al de las edificaciones de la Plaza aunque este mausoleo se encuentra situado justamente debajo de ella, alineada verticalmente con la torre del Templo del Sol. La tumba muestra una estructura tallada en la roca maciza que fue construida para asentar las bases del tempo y así poder crear luego la cámara que albergaría el mausoleo. Varios de los expertos antropólogos que han estudiado las diferentes historias populares así como los diferentes tratados de la época, han confirmado que este mausoleo se construyó para aposentar el cuerpo de los personajes pertenecientes a las más altas esferas de la aristocracia. Debido a esta teoría y también a la formidable labor en las diferentes tallas que se encuentran por toda la cámara, se dio paso a nombrar a ésta como la Tumba Real del Machu Picchu, pues albergaba el cuerpo del representante más alto cargo de la nobleza, el cual sería el rey propio.

Los distintos grabados tallados en todas las paredes de la Tumba Real muestran un sublime trabajo. Los grabados se extienden hacia al exterior donde, en la parte derecha de la tumba, aún se puede apreciar los finos trabajos tallados en la roca representando todo tipo de símbolos sagrados e incluso una construcción en forma de hemiciclo con tres escalones que representa al símbolo de la Pachamama. Este símbolo era muy importante para la ciudad y su construcción está realizada de tal forma que se difumina simétricamente con la roca que sirve de base al Templo del Sol quedando ambas edificaciones perfectamente alineadas. Este método de edificar era muy característico de esta civilización, la cual basaba sus trabajos arquitectónicos en la simbología espiritual y religioso que los edificios atribuían a la ciudad.

La arquitectura interior de la tumba presenta un perfecto ensamblaje de rocas talladas apiladas en perfecta simetría, conformando las diferentes paredes de la cámara. Las paredes de la cámara fueron construidas con la finalidad de servir como espacio para la sepultura de los diferentes miembros de la alta aristocracia, por lo que presenta cuatro nichos incrustados en las paredes tan grandes como las puertas. En la parte más alta de las paredes se pueden observar una serie de cilindros construidos en piedra que podrían haber servido como sistema de soporte para sostener ornamentación para la tumba o el equipamiento necesario para las tareas de sepulcro. Sin embargo, estas piezas cilíndricas también recuerdan a un conjunto típico de traviesas que sostendrían los cimientos de la bóveda. Las escaleras de la Tumba Real presentan un conjunto de fuentes conectadas entre sí que conforman un canal de agua.

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